Tiempo de recuperacion tras la Operación de Cornetes
Baja laboral por operación de cornetes
De forma general, esta intervención no suele conllevar ningún tipo de complicaciones, por lo que no es común ni necesario que se de un tiempo de baja laboral. Si el trabajo requiere de un gran esfuerzo físico, puede ser que si se aplique un tiempo de baja laboral, puesto que este esfuerzo está totalmente contraindicado durante la primera semana.
Turbinoplastia o cirugía de reducción de cornetes, ¿cómo es la recuperación?
La turbinoplastia es una de las técnicas con radiofrecuencia más comunes que se utilizan para la reducción de cornetes. Después de esta cirugía, (normalmente de carácter ambulatorio), es conveniente que conozcamos los síntomas más habituales que produce esta técnica, así como las recomendaciones que debemos seguir una vez que nos hayan dado el alta hospitalaria.
Primera semana tras la operación
En primer lugar, es aconsejable que durante una semana no realicemos ningún tipo de esfuerzo físico y que tengamos reposo absoluto durante las primeras 24 horas. Tras someterse a una operación de cornetes, toda la zona estará un poco dolorida y dañada por lo que la respiración pasara a ser oral, es decir, respiraremos por la boca y en este caso lo más común es que notemos cierta sequedad.
Durante los primeros días, el dolor deberemos paliarlo con los analgésicos y antiinflamatorios que el otorrino nos haya indicado, no obstante, si el dolor no se reduce o si tenemos fiebres altas, deberemos acudir a urgencias. Asimismo, es habitual que durante los primeros días tengamos sangre en la mucosa nasal o salival, pero esto no debe alarmarnos en absoluto puesto que es lo habitual.
Por otro lado, es recomendable el uso de laxantes en el caso de que tengamos estreñimiento, así como tendremos que intentar estornudar con la boca abierta para evitar que el estornudo produzca una presión excesiva sobre la nariz y pueda producirnos algún tipo de daño.
También es aconsejable que el otorrino nos indique que realicemos lavados nasales con algún tipo de pulverizador o simplemente con suero. De esta manera, no solo mejoramos la sensación de confort, sino que también aceleramos el proceso de recuperación.
¿Cómo es la recuperación de la cirugía de reducción de cornetes?
Tras la operación, al paciente se le colocan unos taponamientos nasales. Una vez retirados, comenzará a notar una mejora en la respiración. Es normal que haya mucosidad e inflamación en el interior de las fosas nasales, pero estos síntomas irán mejorando con el paso de las semanas. Las molestias suelen deberse a la sensación de tener la nariz obstruida.
Es frecuente que, en los días posteriores a la intervención, se produzca un leve sangrado nasal ocasional. Este sangrado suele detenerse de forma espontánea o aplicando un tapón de algodón humedecido con agua oxigenada. También es posible notar pérdida del olfato y un lagrimeo excesivo. Estos efectos suelen desaparecer al retirar los tapones, aunque en algunos casos pueden prolongarse unos días más.
Uno de los posibles efectos secundarios es la formación de sinequias, que son adherencias o cicatrices que cruzan el interior de la fosa nasal. Su tratamiento es sencillo: basta con seccionarlas, algo que puede realizarse en la misma consulta o en quirófano. Existen remedios homeopáticos que pueden ayudar a favorecer el drenaje de mucosidades y coágulos, así como otros que apoyan el proceso de regeneración de las mucosas y tejidos implicados en la intervención. Estos suelen utilizarse en la fase final de la recuperación. Se recomienda iniciar lavados nasales con suero hipertónico, agua de mar o pulverizadores desde el día siguiente a la cirugía. Durante los primeros días, es aconsejable realizar entre tres y cuatro lavados diarios. Esta higiene debe mantenerse durante todo el proceso postoperatorio, que puede extenderse entre dos y tres meses.
Las hemorragias nasales son relativamente frecuentes y, en la mayoría de los casos, no requieren taponamiento. Si ocurre una hemorragia, basta con presionar la nariz durante unos minutos y realizar lavados suaves. No hay motivo para alarmarse: una hemorragia leve no afectará al resultado final de la intervención.